
PATRIMONIO · 2020 · Bendición en 2022
La Coronación de Espinas
Última incorporación de la Cofradía, que data del año 2020, aunque por motivo de la pandemia fue bendecida y presentada en 2022, en el que procesionará por vez primera. El grupo escultórico, tallado en madera de cedro es obra del imaginero murciano afincado en Los Ramos, José Antonio Hernández Navarro; el segundo encargo que hace la Cofradía al escultor.
DESCRIPCIÓN DE LA OBRA (Damián Guirado Escámez, 2022): «…en una primera observación, y en lo que a la disposición espacial de los elementos se refiere, destaca una composición en triángulo invertido. Así, el espectador que contemple desde el frente la obra verá en primer lugar (ocupando el vértice de ese triángulo imaginario) la efigie de Cristo, detrás y a su derecha un soldado romano y a la izquierda la columna de la flagelación. En pintura, también en fotografía, este recurso compositivo genera mucha tensión y es que la escena representada es precisamente eso: un momento de angustia, de estrés, de dolor; también de compasión.
En la descripción de la obra, utilizaré ese mismo recorrido triangular, comenzando así con la imagen de un Cristo portentoso, anatómicamente perfecto, semidesnudo, ataviado exclusivamente de paño de pureza o perizonium, que se encuentra sentado sobre un tocón de madera en el que también apoya su brazo y mano derecha en una pose cargada de simbolismo: la tortura no ha acabado, y ha de seguir erguido, presto al mandato divino recibido. El nivel de detalle de pies y manos es sencillamente extraordinario, puro realismo anatómico. Y qué decir de esa cabeza cabizbaja que se dispone a ser coronada de espinas, de esa mirada perdida, conmovedora, y en la que en su contemplación el espectador entenderá rápidamente el mensaje de aceptación del dolor, del peso de nuestras culpas, porque todo estaba escrito. El círculo de toda esta representación tétrica que ofrece el frontispicio de Cristo, se cierra con una espalda grandilocuente, tensa, cruzada por el látigo romano, que el escultor ha sabido representar y policromar con un detalle sobrecogedor.
Detrás, a la derecha (siempre desde un punto de vista frontal de la obra) tenemos a un legionario romano, esbelto, al más puro estilo de esas figuras alargadas que marcan la tendencia actual del escultor; no en vano, mide la friolera de 1,83 mts. El soldado, perfectamente ataviado con lórica hamata, gálea y gladio, es representado al más puro estilo de cómo iría pertrechado un legionario destacado en la provincia de Judea en época de Tiberio (así lo quiso la Cofradía en el encargo), mostrándose en disposición de colocar una singular corona al que se decía Rey de los Judíos. El escarnio, y lo que iba a suceder después, no había terminado.
Por último, la representación, ese triángulo compositivo al que aludía, se cierra con la columna, símbolo de la flagelación, también de la cofradía de los Coloraos de Bullas. Esta vez, no se muestra en un mármol travertino o en un pulcro blanco pentélico, muy al contrario, lo hace en arenisca, tosca, manchada de la Preciosísima Sangre …».
Procesiona la mañana de Viernes Santo.
© Cofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo | "Los Coloraos" | 2026
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